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Tras los incidentes ocurridos en
la UTEM, donde un estudiante fue a parar a un hospital en
estado de coma, Te invitamos a expresar tu opinión
respecto a
¿Por qué
existe violencia en el carrete?
Creemos que el carrete es un espacio
legitimo de convivencia e intercambio. En el carrete se forman
opiniones, vínculos y afectos que no podrían
nacer en otros contextos que no sean tan relajados como el
ambiente que tu y tus amigos generan cuando se ponen a compartir
una cerveza o simplemente una conversación........te
invitamos a conocer lo que piensa Nocheviva al respecto
Mantener lo relajado del carrete
es esencial y es obligación de todo “buen carretero”.
Un carrete se hace para pasarlo bien, nadie desea aburrirse
o pasar un mal rato. En un carrete donde hay mocha nadie lo
va a pasar bien: en primer lugar los mocheros (hablo de socios
y socias) tienen grandes posibilidades de salir golpeados
y estropeados por lo que su noche se acabó en la posta
de urgencia, con alguien que mientras te cura, te mira feo
por andar pasadito y pesadito a tan altas horas de la madrugada.
Por otra parte los espectadores pueden tontamente hasta disfrutar
la pelea, pero cuando la mocha se agranda y el copete aflora
hay una gran posibilidad de terminar metido en la gresca.
Además todo el mundo se conoce -no vaya a ser que tienes
que terminar prestando ropa a un conocido por la supuesta
lealtad que le debes.
Luego, para el dueño del boliche (entiéndase
casa o local de reunión) la mocha es un cacho, lo mas
seguro es que algo de su propiedad termine dañado por
el pugilato, sin considerar que la violencia te vuelve loco
y cualquier objeto se torna potencialmente un arma y puede
resultar mortal -por lo que frente a la ley pasaste de pendenciero
a homicida. En cualquier caso, luego de una mocha el dueño
de casa lo va a pensar no dos, sino muchas veces antes de
repetir “la fiesta”, el encargado del bar te va
a vetar para siempre de su local, aunque le expliques mil
veces que el que se agarró era solo un conocido, y
los policías van a rondar siete veces mas seguido,
la plaza donde te volviste loquito y todo terminó en
la comisaría. A la larga se te van acabando los espacios
y la rutina te come.
Un carrete tenso, alterado, brígido,
o simplemente denso no es un buen carrete en ningún
sentido.
Para carretear preocupado de no terminar con la cara rota,
hasta es preferible mamarse las porquerías nocturnas
de fin de semana que dan en la TV. En un carrete tenso no
lo pasas bien, estay pendiente si el compadre te mira feo
o no. Te preocupa que joteen a tu pareja o que no te llegue
un botellaso en la cabeza, como le paso al compadre bueno
para el aletazo de la UTEM.
Si el ambiente es brígido, la onda en general va a
tirar para la cola: no va a haber plata para el copete, no
te vas a engrupir a nadie, ni vas a poder vacilar bailando
con el cabro que conociste recien. Todo por la violencia de
algunos jugositos.
La violencia no es libertad, es todo lo contrario, es ser
animal. El animal no calcula las consecuencias de sus acciones,
el ser humano puede. Libertad es elegir la manera como te
relacionas con las demás personas. Tanto mas libre
es el loco que cuando el ambiente se pone espeso, prefiere
parar la moto con un “buena onda cabros, no pasa nada”,
que el machito que carbonea más la situación.
El primero decide, el segundo está obligado a enfrentar
la violencia con violencia, así por lo que malentiende
por “orgullo” o “dignidad” va a parar
a la posta o a la comisaría, o termina con una demanda
en los tribunales por que tiene que pagarle todos los gastos
médicos al infeliz que le rompió el tabique
nasal.
La onda que proyectas, clave del
carrete relajado (rico buena onda!!!!!)
Pero la violencia no parte de la nada, surge cuando alguien
cree (legítimamente o no) que otra persona la esta
vacilando, agarrando para el hueveo o simplemente le ha faltado
el respeto de alguna manera. Si consideramos que nuestros
carretes están inundados de copete tenemos que aceptar
que es factible se produzcan malas interpretaciones de las
actitudes de los otros.
Por ejemplo hace poco en un carrete un amigo creyó
conocer de otro lugar a una lolita que por ahí andaba
y se le acercó sin animo de engrupir (según
él- en todo caso no importa), entonces llegó
el pololo con el genio bien negro y con ganas de pintarle
el mono a mi amigo. Afortunadamente, mi yunta es bien inteligente
y relajó la situación conversando.
¿No es cierto acaso que montones de situaciones similares
terminan en mochas brígidas? Por de pronto, “nosotros”
éramos algo así como cinco y los amigos del
marido celoso algo parecido. Hubiera sido francamente una
lata verme envuelto en una mocha de doce personas, peleando
con otra victima de la situación, que sin comerla ni
beberla terminó golpeando y siendo golpeado por un
desconocido, porque su amigo se compró a sí
mismo (con mucha ayuda el alcohol) que le estaban joteando
descaradamente a su polola y no averiguó primero lo
que pasaba.
La buena onda es un tema de actitud, obvio, si andas con
un caracho de dos metros y miras feo a todo el mundo, no va
a faltar el que también andaba en cortocircuito y te
pinta el mono. Por otro lado, si andas relajado se nota, y
si llega el socio de la nube gris encima, quizás hasta
le cambies el humor.
Lo relajado del carrete pasa por
ti (mejor dicho por tu sabiduría)
En todo caso no se le puede culpar al copete por conductas
que vienen de nosotros. Que duda cabe de que el copete es
muy rico, estimula la conversación y te desinhibe de
trancas para relacionarte con gente nueva.
Está muy bien si quieres tomar que lo hagas, pero
volverse loquito no es culpa de la sustancia, es culpa tuya.
Es lo mismo si manejas curado y atropellas a una persona:
el juez no va a castiga a la última botella de pisco
que tomaste, que casi te hizo apagar tele. Te va a castigar
a ti. Si tú eres lo suficientemente autónomo
para decidir cuando, cuanto y que tomar, tienes que ser lo
suficientemente inteligente como para no andar DANDO JUGO
como consecuencia de lo que tomaste.
La gente sabia las hace todas, no se queda con ganas de nada
y no le pasa nada que hubiera querido evitar, los locos que
cachan el mote puede “olerse” las onditas en los
carretes por que razonan una situación. La gente tonta
no anticipa, los jugosos simplemente actúan sin cuestionarse
las consecuencias y la mayoría de las veces terminan
presa de sus actos, en situaciones que no hubieran querido
vivir.
Usa la cabeza en tu vida cotidiana y por supuesto en el carrete,
la cabeza no es solo para estudiar, trabajar y pichanguear
el domingo. Pensar antes de actuar o hablar te va a ayudar
a tener control de tu vida y de lo que te sucede.
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